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Gonçal Vicenç Bordes
LA VELLETA VERDA 1. Antecedentes históricos
El historiador Plinio narra la
aparición en la zona del océano gaditano de un "hombre marino" cuyo cuerpo era
enteramente humano. Plinio lo oyó comentar a unos caballeros romanos que fueron
testigos oculares del suceso.
Otro caso es referido por M. Larrei en su Historia
de Inglaterra en la que cuenta que fue pescado un hombre marino en el
año 1187 y más tarde presentado al Gobernador de Oxford. El Gobernador lo
mantuvo en su casa durante seis meses. Posiblemente realizando tareas como
esclavo o sirviendo como elemento de análisis o experimentos Pedro Mexía, en su Silva de Varia Lección, Juan de Mandevilla en el Libro de las maravillas del mundo, aparecido por primera vez en Valencia en 1515, y Antonio de Torquemada en su Jardín de flores curiosas, publicado en Salamanca en el año 1570, son los españoles anteriores al siglo XVIII que se hacen eco de las curiosas noticias de estos extraños personajes acuáticos. Podemos leer en las webs http://www.lo-inexplicable.com.ar/ e http://www.loparanormal.com/. Olanus Magnus, Olao Magno, Olaf Mansson, obispo de Upsala, vivió entre 1490-1555, fue también historiador y cartógrafo, del que se publicó en italia, el año 1565 una "Historia de la gente y de la Naturaleza de las cosas Septentrionales", en la que tambien nombra a lo shombres peces. GUILLAUME RONDELET "Libri de Piscibus marini in quibus verae Piscium effigies expressae sunt" (1554) y "Universae aquatilium Historiae pars altera cum vivis ipsorum Imaginibus" (1555) está considerado el fundador de la Ictiología. En estos tratados tambien describió seres fantásticos como el antias (el mero), el monstruo leonino ("tenía la figura y la talla de un león, con cuatro patas no imperfectas, sin membranas entre los dedos como el castor o el pato de río, sino que tenía las patas perfectas, divididas en dedos provistos de uñas, la cola larga, adornada por pelos en su extremo, las orejas grandes y el cuerpo todo cubierto de escamas. No vivió mucho tiempo fuera de su medio natural"), el fraile de mar (fue capturado en Noruega arrojado por una tempestad a la playa de Dieze, al lado de Denelotoch, y copió el animal según un retrato proporcionado al naturalista por la reina de Navarra Margarita de Valois, quien lo tenía de un gentilhombre que llevaba uno semejante para el emperador Carlos V) y el pez obispo ("Vi el retrato de otro monstruo marino en Roma, adonde lo enviaron credenciales en las que afirmaba que el año 1531 se vio este monstruo vestido de obispo, tal como está aquí representado, el cual fue hallado en Polonia y llevado al rey de dicho país, ante el cual hizo ciertas señales para indicar que tenía grandes deseos de volver a la mar. Conducido a ella, arrojóse al punto a las olas".)
Juan Botero Benes en Relaciones Universales del mundo... Valladolid, herederos de Diego Fernández de Córdova, 1599 cuenta la historia de una mujer marina, desnuda y muda, y de un monstruo marino semejante a un obispo. Sebastián de Cormellas confeccionó una relación impresa en Barcelona, en 1608, que cuenta la aparición del pez Nicolao, según el autor nació en Rota (Cadiz) y le gustaba nadar, queriendo saber las dimensiones del mar, desobedeciendo a su padre, el cual disgustado por no poder retenerlo lo maldijo, desenado que se quedase siempre en el mar, y al acabar de decirlo Nicolao quedó convertido en un pez mitad hombre, que se sumergió en el mar y permaneció cien años en una cueva submarina por la que llegaba hasta las orillas del Jordán, donde los peces no se devoraban entre sí ni envejecían. Juan Eusebio Nieremberg Cvriosa, y oculta filosofía. Primera y segunda parte. Alcalá, imprenta de María Fernández, 1649, trató de los hombres marinos. En 1657 el jesuíta GASPAR SCHOTT reprodujo en una lámina los monstruos de Rondelet, el fraile y el obispo, acompañados de un tritón y un sátiro marino. Fray Antonio de Fuente La Peña en El Ente dilucidado. Madrid, Imprenta Real, 1676 afirmaba que se habían visto muchos hombres marinos en el océano; ha habido casos en Portugal y Cádiz en tiempos antiguos y en 1525 en la costa romana. Dice que los siguiente autores tambien nombraban a este extraño ser marino: Belonio, Mayolo y Teodoro de Gaza, al igual que otros escritores en castellano, entre los que destacan Nieremberg, Pedro Mártir, Pedro de Sevilla o Pedro Gil, todos ellos recopiladores de algún testimonio de estos hombres marinos. En un pliego valenciano de 1679 se menciona un ser marino encontrado en el mar de Liorna, en Italia, que en verdad es una especie de sirénido. En 1718 RUYSCH publico "Historia Natural de los peces antropomorfos". En 1882 encontramos posiblemente la última noticia sobre la captura de uno de estos mostruos. En el "Fishermen´s own book" de ese año se describe la captura de una sirena de cabellera rubia y sedosa, guapa, con brazos femeninos pero terminados en garras parecidas a las del águila. 2. El hombre pez de Liérganes
Por supuesto, hay otras versionas como la que
cuenta que cuando María del Casar quedó viuda envió a su hijo Francisco a la por
entonces villa de Bilbao, para aprender el oficio de carpintero, entonces
Francisco tenía 15 años. Esto ocurría en el año 1674. Un buen día, la
víspera del día de San Juan se fue junto con sus compañeros a bañarse a la ría
de dicha villa y desapareció en el mar. En 1679, un grupo de pescadores
gaditanos vieron aparecer por las aguas un hombre marino. Lo observaron
detenidamente y vieron que su constitución era humana, normal. Una connotación
peculiar fue la de que Francisco tenía gran puntualidad. Virtud que
aprovecharon. Si alguno le mandaba llevar algún papel de un pueblo a otro, este
lo hacía con enorme puntualidad.
Lo describen como un hombre de estatura de unos
seis pies, bien formado, de pelo rojo corto, las uñas gastadas por el salitre y
siempre andaba descalzo. Dicen algunos autores que tenía escamas aún cuando lo
llevaron a Liérganes. Algunas de estas escamas sobre el espinazo y como una
cinta de ellas desde la nuez hasta el estómago. Pero poco a poco se les fueron
cayendo. Gregorio Marañón en su libro "Las ideas biológicas del padre Feijoo" dijo que la mudez, la tez blanca, el pelo rojizo, la piel escamosa…era debido, probablemente. a la ictiosis. La glotonería y el hecho de comerse las uñas, datos todos que aparecen en el relato del padre Feijoo, interpretados desde un punto de vista clínico, no son sino síntomas de cretinismo, enfermedad endémica propia de regiones montañosas, y entonces frecuente en la montaña santanderina. La habilidad de Francisco de la Vega en la natación y su resistencia en las inmersiones, las explica Marañón a través de la insuficiencia tiroidea, con frecuencia ligada a las personas que padecen ictiosis. Se ha podido comprobar experimentalmente que, cuanto menor es la cantidad de tiroxina segregada, tanto menor es la necesidad de oxígeno, y por tanto mayor el tiempo de resistencia del organismo a situaciones en que falta este elemento. http://www.lo-inexplicable.com.ar/ y http://www.mundoparanormal.com Iker Jimenez estudió el tema en un capítulo de "Enigmas sin resolver", (pincha sobre el libro para ver estudio) afirmando que había descubierto las partidas de nacimiento y defunción de Francisco de La Vega, llamado el hombre pez, en el convento de las clarisas de Santillana del Mar, dando por demostrada su existencia.
Las fotografías de arriba las he obtenido de la página de Iker Gimenez (Pincha sobre su libro para consultarla) y en ellas se puede ver el acta de bautismo y defunción del hombre pez. Sin embargo los señores José María Bello y Xoan M. Carreira dicen que el acta de bautismo, como indica la abreviatura "Jnº" corresponde a Juan de la Vega. El acta de defunción... que alguien retocó
El otro documento que muestra Iker Jiménez es el acta
de defunción, donde según I. Jimenez el párroco lo habría
denominado como "hombre pez". Según los
investigadores nombrados, este apostillamiento lo realizaron investigadores de
principios del siglo XIX, que a raíz del libro del padre Feijoo y a la
difusión que adquirió la noticia, se desplazaron hasta el convento para tratar
de encontrar documentación sobre el "hombre pez". Terminan diciendo
los investigadores que "quien descubrió las actas anotó al margen de las
mismas que eran del "hombre pez", pero luego se dió cuenta de que el acta de
bautismo no era de Francisco de la Vega, sino de Juan, y tachó la expresión
"hombre pez". Pienso yo que la leyenda o el relato del hombre pez de Liérganes no es más que la continuación de un mito antiguo, que se debió reeditar o popularizar otra vez en Cantabria, que narra la historia del "peje Nicolao", un excelente buceador siciliano. Y si nos remontamos más atrás, hace referencia a los Tritones. 3. El peje Nicolao
En Sicilia hay un
hombre pez que vivió en el
tiempo de Federico de Nápoles (1496-1501), conocido como "peje Nicolao" o "pesce
Cola". En el Quijote de
Cervantes, parte segunda, capítulo XVIII leemos que una de las virtudes que
deben adornar al caballero andante, entre "otras menudencias, digo que ha de
saber nadar como dicen que nadaba el peje Nicolás, o Nicolao….". El rey
Federico de Nápoles y Sicilia quiso comprobar la certeza de su leyenda. El
monarca, para ver hasta dónde llegaba la intrepidez y resistencia del siciliano,
lo llevó hasta el famoso remolino de Caribdis, situado en el lugar más angosto
del estrecho de Mesina, y arrojó al agua una copa de oro, diciendo a Nicolao que
si la recuperaba era suya. Pesce Cola se lanzó al agua y permaneció bajo ella
tres cuartos de hora, hasta que finalmente salió con la copa en la mano.
Interrogado por el rey sobre lo que había visto en tan temido lugar, Nicolao
contó tremendas visiones de monstruos marinos, moradores de profundas cavernas.
El rey, entusiasmado por el relato, quiso saber más detalles y le prometió igual
recompensa si bajaba de nuevo. Nicolao se mostró remiso a cumplir los deseos del
monarca, por lo que éste le estimuló con una bolsa de oro, además de otra copa
que arrojó al agua. Pesce Cola consintió y se sumergió de nuevo para no aparecer
más.
Fossegrim Pero existen testimonios muy anteriores del Peje Nicolao. A fines del siglo XII, WALTER MAPES, un inglés que había vivido en Italia, describía a Nicolas Pesce, el "buceador", acostumbrado a vivir en el agua y que podía predecir las tempestades; llevado a la corte del rey Guillermo de Sicilia, languideció hasta morir, al hallarse separado del mar. Tambien en el siglo XII el poeta provenzal RAIMON JORDAN, menciona al mismo buceador.
En 1210 GERVASIO DE TILBURY alude a un Nicolás, originario de la costa de Apulia, que pedía aceite a los pescadores para descender más facilmente en el agua. (Los buceadores de combate romanos o "urinatores", según Plinio el Viejo, se llenaban la boca de aceite que iban soltando lentamente mientras buceaban, sin duda para facilitarse la visión). Los habitantes de la Marina Alta (Pais Valencià) capturan los pulpos en el mar hechando aceite sobre el agua, lo que les permite ver el fondo del mar y el lugar donde se esconden sus presa. JOVIANUS PONTANUS escribió en el siglo XV: "Nicolás recibió el nombre de Pez, porque no sólo había abandonado las costumbres de los hombres, sino casi tambien su rostro; era lívido, escamoso, horrible". En resumen, no sabemos si las leyendas se refieren a la existencia en Sicilia de un buen buceador, o hacen referencia a la leyenda de Teseo y Anfítitre, la cual ayudó al héroe griego, hijo de Egeo, a que recuperase un anillo de oro arrojado al mar por Minos, rey de Creta. Anfítrite es la diosa del mar, que se casó con Poseidon. Teseo liberó a Atenas de pagar el tributo humano a Minos; la hija de éste, Ariadna, le entregó un ovillo de lana a Teseo para ayudarle a salir del laberinto, despues de dar muerte al minotauro. En el siglo XVII los jesuítas G. Fournier y A. Kircher dicen que : "Colas el Pez…se cree que fue devorado por los peces al querer bajar al abismo en busca de una copa de oro, ofrecida como premio al mejor de los excelentes buceadores que se presentaron al concurso". En este párrafo del jesuíta se halla en germen la idea que dio a Schiller el tema para su balada Der Taucher, el Buceador.
4. Los hombres marinos Julio Caro Baroja señala que en el Renacimiento ALEJANDRO DE ALEJANDRIS, el jurisconsulto, relató varios casos de hallazgo de tritones y nereidas (ninfas del mar, hijas de Nereo y Doris, se dice que eran cincuenta hermanas, algunas muy conocidas como Anfítrite, Tetis y Galatea; personifican las olas tranquilas del mar). El jesuita español Juan Eusebio NIEREMBER "Historia natural" (1635) dice: "Antiguamente en Portugal se vio un hombre que salía del mar, toca(n)do con la boca una concha." Era un tritón (Tritón es el hijo de Poseidón y de Anfitrite, su palacio estaba en el fondo del mar cerca de Tripolitania; su atributo es una caracola, capaz de emitir un sonido tan profundo que era oído en cualquir rincón de la tierra; sus descendientes son los tritones que personifican a las olas del mar). Sobre los hombres peces galaico-portugeses cuenta el padre Fuentelapeña que en los Archivos de Portugal está guardado el pleito entre el Rey y el gran Maestre de Santiago sobre a quién pertenecía el tributo de los tritones y sirenas de la mar. Torquemada en el "Jardín de las flores" relata que hay una extirpe de hombres en Galicia, los MARIÑOS, que son hijos de una mujer que quedó preñada por un hombre pez . Los vascos -cuenta Nieremberg que está escrito en una obra de Pietro Martir d'Anghiera o Anglería (1457-1526)- decían haber oído en plena mar una música agradabilísima que atribuían a los hombre marinos. Tambien cuenta Nierember que el explorador Gil González Dávila afirmó haber encontrado a cien leguas de Panamá ciertos misteriosos peces que cantaban tan armoniosa y suavemente que producían sueño.
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